Dedicado a Iglesia mi departamento en la provincia de San Juan y el abuso de sus gobiernos y las mineras
Yo ayer te he dejado allí dormidito entre los cerros me diste un solo encargo y en el cuello un gran cencerro para que vuelva a tus lomas antes que me ponga viejo, todavía ando esperando que se cumpla tu deseo de volver a tus montañas y cada vez mas me alejo.
Debía de volver un día para luchar por tus sueños por las caras lastimadas de los niñitos pequeños para pintar tus montañas en el alma del potrero y rejuntar la majada que se perdía en un duelo y los sueños de crecer se te esfumaban ligero.
Muchos años han pasado desde aquel tibio febrero allí por el ochenta y ocho cuando mi sueño coplero rumbiaba para otro lado para fabricar un sueño y volver con una caja de regalo y caramelo y allí envuelto entre colores la solución a mis ruegos y para mi mamita vieja una flor con forma a beso pero nunca me dijiste o yo no entendí el secreto que los caminos a veces se han olvidao los regresos y solo viajan de ida por un sendero pequeño.
Mi mama ya me ha dejado me está mirando del cielo y desde una nube blanca me recuerda que si puedo pero yo voy a decirte que a veces lo veo negro porque aunque no lo parezca y tenga muchos desvelos el camino tan deseado que me lleve de regreso es como que se me borra entre nieblas y recuerdos y me muestra las caritas de mis niñitos pequeños los que me dió la esperanza en la pasión de dos fuegos mientras soñaba despierto con el color de tus cerros.
Son ellos los que comandan por estos dias mis ruegos verlos felices cantando que construyan sus senderos que sean fuertes del todo como pa' entregarte el cuerpo talvez de esa manera yo recuerde que si puedo a travez de vidas nuevas de mis hijos justicieros
recuperar la esperanza de esos niños de mi pueblo que imploraban por un pan y dormían en un cuero aquellos niños hermosos que conoci de pequeño.
Me han contado que ahora ya valen oro tus cerros y que sacan rabanadas de aquel metal traicionero, que los niños ya no lloran, que se ha encendido el lucero, y las noches no son frias como aquellas que recuerdo canta la luna contenta iluminando el sendero de muchos enamorados que se regalan te quieros. pero que el sol muy callado observa osco y sereno como un sueño milenario en camiones se va yendo dejando una negra estela de pobreza y desaliento porque nadie se dio cuenta que esto solo era un gueldo para que pique el dolor porque les faltaba un sueldo.
Y allí por valle del cura malimán y veladero donde se encuentra el guanaco orgulloso de sus cerros queda una mancha doliente que duele como un encierro mientras los brillos se ven muy abajo en el rodeo pero en algunos bolsillos porque muchos ya se fueron.
No es la primera vez recuerdo que hace ya tiempo cuando era otra la gente hace unos años de esto entre la pobreza y fe ya se habló de este cuento y el dinero se esfumó y quedó el cerro sangriento lamentando soledades por el abuso tan cruento que no dejó ni recuerdo solo el dolor y agujeros que aun sangran por la herida en el silbido del viento.
Como quieres que yo vuelva? aunque de veras lo quiero pero es un dolor tan grande el que en mi alma yo siento que habrán de pasar mil siglos pa' que yo borre el misterio y vuelva a escribir en piedras el dolor tuyo, mi pueblo.